Odontopediatría

Hoy en día se considera que la edad ideal para acudir por primera vez al dentista es el primer año de edad. A esta edad los odontopediatras podemos determinar el riesgo que tienen de desarrollar enfermedades infecciosas en sus bocas.

Sabemos que al aumentar el número de dientes que erupcionan en boca y al volver más sofisticados los hábitos alimentarios, aumenta también el número de bacterias que colonizan la boca de los pequeños. Las enfermedades infecciosas en boca iniciadas por bacterias se desarrollan gracias a los alimentos que causan caries y que son tan populares en los países industrializados, como los dulces, los caramelos, los refrescos, los pasteles, los lácteos y los zumos, entre otros.

Es importante establecer el riesgo que tiene cada niño de desarrollar caries temprana o la caries por biberón. La caries temprana es la típica que vemos en algunos dientes aislados. La caries de biberón es una caries rampante (que involucra muchos dientes) debido a que se le dan botellas con líquidos endulzados, como la leche, a los niños durante la noche al acostarse.

La revisión al año de edad nos permite establecer qué niños tienen riesgo de presentar cualquiera de este tipo de caries mientras que las revisiones entre los tres y los cinco años de edad ya no son lo suficientemente tempranas para prevenir, aunque lo sean para tratar.

Se ha demostrado que los niños que presentan caries tempranas tienden a permanecer dentro del grupo de alto riesgo de desarrollar esta enfermedad y vuelven a padecerla tanto en la dentición primaria como en la permanente. Esta es otra justificación para evitar que aparezca desde edades tempranas.

Es importante establecer este pronóstico precoz, ya que si se les explica a los padres, éstos pueden hacer mucho para prevenir la caries en sus hijos. Uno de los problemas graves que tenemos es que a los padres no se les ha instruido lo suficiente para conocer las enfermedad y cómo actuar desde la preventiva enfocada a sus hijos y a ellos mismos.

Es importante establecer una relación doctor-paciente con los niños desde el primer año de vida por otras razones como que los niños comienzan a caminar desde esta edad. Esto aumenta el riesgo de accidentes traumáticos en la boca y los dientes de los niños. La prevalencia de traumatismos orofaciales (de la cara y la boca) de los niños aumenta desde el primer año de vida hasta los 6 años de edad.

Por este motivo, si se establece la relación con el dentista pronto, no sólo se puede evitar la angustia de buscar un dentista que atienda a tiempo y apropiadamente el niño cuando se golpea en los dientes y que le dé un seguimiento a la lesión, sino que además se puede llegar a prevenir que se presenten estos accidentes mediante la educación de los padres.

La prevención es el mejor elemento a tener en cuenta. Educar padres y niños para una generación sin caries, problemas periodontales ni oclusales. Hay que hacer una exploración del paciente que no se limite a los dientes, sino que tenga en cuenta también los factores de riesgo de la caries, como la dieta, los hábitos de cepillado y la saliva.