Osteopatía y fisioterapia

La realización de terapias conjuntas de diferentes ámbitos pero con un mismo objetivo, que es la prevención y mantenimiento de la salud, nos aporta un nuevo enfoque a nivel sanitario para poder hacer frente a las diferentes disfunciones del organismo y poder encarar con las mayores garantías un correcto equilibrio estructural a largo plazo. Porque nuestra máxima es la preservación y correcto funcionamiento de la unidad del ser.

Nuestro trabajo se realiza sólo a nivel manual, por lo tanto está recomendado para todas las edades.

Las leyes sobre las que fundamentamos nuestros tratamientos son las siguientes:

Cualquier parte del cuerpo cumple una función que viene marcada por su propia estructura. Así, y a modo de ejemplo, la forma de las costillas, su relación con las vértebras dorsales o con el esternón, unido a la movilidad de los músculos de la respiración, determina la forma en que la misma funciona. Por lo tanto, la estructura gobierna la función. Por otra parte, la función puede modificar la estructura, ya que por ejemplo un exceso de uso de un determinado tendón, puede acabar comportando cambios en el hueso en el que se inserta.

El individuo tiende al equilibrio de sus sistemas. Existen numerosos mecanismos de tipo neuronal, hormonal, vascular, etc. a partir de los cuales el cuerpo puede regular sus funciones de manera no consciente. Así, por ejemplo, la liberación de hormonas en el hipotálamo, produce liberación de hormonas en la hipófisis; ésta a su vez libera hormonas que actuarán sobre un órgano diana, el cual terminará liberando productos finales que pueden ser detectados. Mediante un mecanismo de feedback que detecta estos productos finales se regula la función inicial del hipotálamo sobre la hipófisis. Todo funciona siguiendo el concepto del cuerpo como unidad.

Es sorprendente que la enfermedad no aparezca con más frecuencia si tenemos en cuenta que en nuestro entorno hay infinidad de elementos patógenos, irritantes y muchas sustancias tóxicas. La primera línea de defensa se encuentra en la piel y en las mucosas, donde hay sistemas para detectar y negar la entrada a elementos nocivos para el cuerpo. Si esta defensa es superada, el sistema inmune humoral y celular se activa para proteger el organismo de elementos potencialmente nocivos.

Por su parte, el aumento de la temperatura (regulado por el sistema nervioso central) puede aparecer como respuesta a la aparición de elementos patógenos y lo hace para inhibir la reproducción de microorganismos, dando tiempo a la respuesta inmune a actuar. Por otra parte, hay que tener en cuenta que una temperatura excesiva (fiebre) puede llegar a ser perjudicial para el individuo.

El cuerpo tiene a su vez la capacidad de reparar y esto lo vemos con frecuencia en el caso de heridas, esguinces o fracturas y lo realiza de entrada mediante mecanismos de adaptación. Esta adaptación es clave en la función del cuerpo y puede llegar a ser extraordinaria en determinados casos. Así, en el caso de una disfunción de un riñón, el riñón sano pasa a cumplir las funciones del otro doblando prácticamente su carga de trabajo.

La enfermedad es una interacción entre la persona y los medios interno y externo y ocurre cuando se superan los mecanismos de defensa o de adaptación a una situación. La causa puede ser una alteración de la estructura o de la función que impida esta adaptación. Además, la suma de factores lesionales o patógenos multiplica la dificultad para superar los mismos.

El tratamiento manual osteopático no se menciona en estos principios. Cuando A.T. Still anunció su filosofía en 1874 no mencionó la manipulación y de hecho, parece que no la comenzó a utilizar hasta 5 años después como herramienta diagnóstica y de tratamiento. La manipulación es sólo un aspecto de la filosofía osteopática y no necesariamente la más importante. De todos modos, reconocer la importancia del componente somático de la enfermedad hará más útil esta manipulación.

Como añadido a los principios básicos de la filosofía osteopática, hay otros conceptos que ayudan al osteópata en su enfoque del paciente:

Las arterias y el resto de estructuras tubulares juegan un papel crucial tanto en el aporte nutricional como en la retirada de las sustancias de desecho. Una alteración de la circulación en este sentido produce patología ya sea de inflamación, atrofia, irritación o trauma. Además en esta situación los procesos curativos se ven ralentizados e incluso imposibilitados. El osteópata debe focalizar su atención en aquellas áreas de disfunción que puedan influenciar la circulación hacia una zona en lesión o patológica.

El Sistema Nervioso es fundamental en el control del flujo sanguíneo. Una alteración del control del Sistema Nervioso Autónomo a nivel torácico puede comportar cambios vasculares en los dermatomas somáticos inervados por estos segmentos. Esto conllevará cambios de temperatura, dolor, edema, etc. El osteópata requiere un gran conocimiento de la anatomía y de la fisiología para poder detectar y solucionar cualquier alteración y corregir la función del Sistema Nervioso Autónomo de manera precisa.

El ser humano no funciona como una serie de partes independientes, sino como un todo. Está obviamente formado por diferentes partes, todas trabajando para el beneficio del organismo en su totalidad. El mecanismo de unión entre las diferentes partes viene dado por la fascia (tejido conectivo). Los sistemas músculo-esquelético y nervioso contribuyen a la comunicación y la locomoción, mientras que los sistemas arterial, venoso y linfático favorecen la nutrición de los tejidos y la eliminación de sustancias tóxicas.

El componente somático de la enfermedad puede ser causado por una lesión directa en el cuerpo (impacto, traumatismo, etc.) o aparecer como respuesta visceral a la patología. Así, y a modo de ejemplo, en el caso de una apendicitis podemos observar un espasmo del músculo psoas o de la pared abdominal. Parece que el mecanismo de esta respuesta somática es debido al reflejo víscero-somático segmentario. En muchas ocasiones, la lesión aparece del desequilibrio entre el sistema neuromuscular y los sistemas viscerales.